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Telemedicina

Psicología online: cómo funciona la terapia por videollamada

Pedir la primera hora con un psicólogo cuesta. Y cuando por fin te decides, aparecen los obstáculos de siempre: los horarios, el traslado, quién te ve entrar. La terapia por videollamada saca del camino buena parte de esos obstáculos y deja lo que de verdad importa: la conversación.

Una sesión online funciona igual que una presencial. Mismo profesional titulado, misma duración, mismo encuadre y el mismo secreto profesional. Lo único que cambia es el lugar desde donde te conectas.

Cómo es una sesión por videollamada

  • La duración la define el profesional; lo habitual son entre 45 y 50 minutos.
  • La primera sesión es de encuadre: cuentas qué te trae, revisan tu historia y definen juntos hacia dónde apunta el proceso.
  • Las siguientes se agendan con la frecuencia que acuerden, normalmente semanal o quincenal.
  • Puede haber ejercicios o registros entre sesiones; ahí es donde suele avanzar el trabajo.
  • Todo lo que hablas está protegido por el secreto profesional, igual que en una consulta presencial.

¿Es tan efectiva como la terapia presencial?

La evidencia acumulada en los últimos años muestra resultados comparables entre la terapia por videollamada y la presencial en los motivos de consulta más frecuentes: ansiedad, cuadros depresivos, estrés, duelo y problemas de sueño.

Lo que más pesa en el resultado no es la pantalla. Es la constancia, la honestidad con la que hablas y el vínculo que logras con tu terapeuta. Una sesión a la que llegas puntual desde tu pieza rinde más que una presencial a la que llegas tarde y apurado.

Cómo cuidar tu privacidad durante la sesión

  • Busca un espacio con puerta. Si en tu casa no lo hay, el auto estacionado funciona sorprendentemente bien.
  • Usa audífonos: mejoran el audio y evitan que se escuche la otra voz.
  • Avisa a quienes viven contigo que estarás ocupado esa hora, aunque no les cuentes de qué se trata.
  • Prefiere tu propia conexión antes que una red wifi pública.
  • No se graban las sesiones. Si alguna vez se propusiera hacerlo, debe ser con tu consentimiento explícito.

Qué necesitas para conectarte

  • Un teléfono o computador con cámara y micrófono.
  • Una conexión estable; si la señal es débil, apaga la cámara y sigue por audio en vez de cortar la sesión.
  • Unos minutos antes para instalarte, no llegar corriendo desde otra cosa.
  • Agua a mano y, si crees que puede pasar, pañuelos. Es normal.
  • Anotado lo que quieres tratar. Ayuda mucho cuando llega el momento y la mente se queda en blanco.

Cuándo la atención online no basta

La terapia por videollamada no está pensada para emergencias. Si hay riesgo para tu vida o la de otra persona, ideas suicidas con un plan, o un consumo que te tiene en peligro, necesitas atención inmediata, no una hora para la próxima semana.

En Chile puedes llamar a SAMU 131 o a Salud Responde, 600 360 7777, disponible las 24 horas, o acudir al servicio de urgencia más cercano.

Cómo aprovechar mejor el proceso

  • Llega con un tema, aunque sea pequeño. No tienes que preparar un discurso.
  • Di lo incómodo. Lo que se calla por vergüenza suele ser justamente lo que hay que trabajar.
  • No evalúes el proceso por la primera sesión: los cambios se notan después de varias.
  • Si algo del encuadre no te acomoda —el horario, el ritmo, la forma de trabajar— dilo. Se conversa y se ajusta.
  • Si sientes que no hay conexión con el profesional, puedes cambiar. No es un fracaso; es parte de encontrar el espacio correcto.

Empezar terapia no significa que algo esté muy mal. Muchas veces es simplemente decidir que quieres entender mejor lo que te pasa, y darte una hora a la semana para hacerlo.