Crisis de pánico: qué hacer durante y después
Una crisis de pánico es una descarga de miedo intenso que llega de golpe, sin aviso, y que alcanza su punto máximo en pocos minutos. Quien la vive por primera vez casi siempre piensa lo mismo: que le está dando un infarto o que se va a morir. Es una de las experiencias más aterradoras que existen, y al mismo tiempo una de las más tratables.
Qué se siente
- El corazón se dispara o late fuerte.
- Falta de aire, sensación de ahogo o de nudo en la garganta.
- Presión o dolor en el pecho.
- Temblor, sudoración, escalofríos o calor repentino.
- Mareo, piernas débiles, sensación de irse a desmayar.
- Hormigueo en manos o cara.
- Sentir que las cosas no son reales o que te estás desconectando de ti.
- Miedo a perder el control o a volverse loco.
Suele durar entre diez y treinta minutos, aunque el cansancio posterior puede quedarse varias horas.
Qué hacer mientras ocurre
Nada de esto la corta de inmediato, pero sí ayuda a atravesarla:
- Recuérdate que va a pasar. Es muy desagradable, pero no es peligrosa y termina sola.
- Alarga la exhalación. Inhala en cuatro tiempos y exhala en seis u ocho. Lo que calma es soltar el aire despacio, no llenarse de aire.
- Ancla los sentidos. Nombra cinco cosas que ves, cuatro que oyes, tres que puedes tocar. Sacar la atención del cuerpo baja la intensidad.
- No arranques. Si puedes quedarte donde estás, quédate. Huir alivia en el momento y le enseña al cerebro que ese lugar era peligroso.
- Agua fría en la cara o en las muñecas ayuda a algunas personas.
Después de la crisis
Lo que más daño hace no es la crisis en sí, sino el miedo a que vuelva. Ese miedo empieza a achicar la vida: dejas de tomar el metro, evitas el supermercado lleno, no sales solo. A eso se le llama conducta de evitación y es lo que convierte un episodio aislado en un problema que se instala.
Por eso conviene consultar aunque haya sido una sola vez: se trabaja mucho mejor temprano.
Descartar lo médico también corresponde
Si es tu primera crisis, o si los síntomas cambiaron respecto de las anteriores, es razonable que un médico descarte causas físicas: tiroides, arritmias, anemia, efecto de medicamentos o consumo de estimulantes. Una consulta online sirve perfectamente para orientar eso y pedir los exámenes que correspondan.
Cuándo ir a urgencias
Ante un dolor de pecho que se irradia al brazo o a la mandíbula, dificultad real para respirar, desmayo o debilidad en un lado del cuerpo, no asumas que es pánico: acude a urgencias o llama al SAMU 131. Más vale una consulta de más.
Si te ha pasado, escríbenos. Es de las cosas que mejor responden a tratamiento.
